La compañera

«Estoy solo y miserable y nadie querrá unirse a mí, pero en cambio no me negará compañía quien sea tan deforme y esté solo como yo. Mi compañera deberá ser de mi misma especie y tener las mismas taras. Tú debes crearla. […] Si hubiese un ser capaz de tener sentimientos de bondad hacia mí, se los devolvería multiplicados…; por agradecimiento hacia esa única criatura haría las paces con todo el mundo.»

May Shelley (1818) Frankenstein o El moderno Prometeo.

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